|
|
|
Consecuencias de la sobrecargaPaloma Arroyo, Gerente de COCETA (23/04/2008)
Es decir, que en los últimos años hemos perdido calidad de vida, a la vez que quienes no lo han querido ver o escuchar hasta ahora tampoco consideramos que quieran hacerlo. Las mujeres hemos ido asumiendo los roles laborales que nuestra formación nos ha permitido, pero hemos sido incapaces de aprender a delegar y soltar lastre de las tareas domésticas, del cuidado de los hijos y de los mayores. Bien es cierto que la otra parte de la sociedad, la formada por los hombres, no lo ha facilitado, que hemos tenido que conquistar posiciones después de un arduo trabajo y teniendo que demostrar, en una gran mayoría de los casos, que estamos mejor preparadas y formadas que los hombres. Pero esto ha sido a cambio de dos consecuencias de gran importancia: uno, que ha repercutido sobre nuestra salud y, dos, que ha repercutido sobre nuestra economía. Porque estamos haciendo el esfuerzo de trabajar en casa y fuera de la casa ganando, en ambos casos, menos que los hombres, y no me refiero sólo a términos monetarios, que también, sino en términos de descanso, de relax, de ocuparnos de nuestros socios, que los tenemos. En definitiva, no hemos sabido enseñar a compartir tareas con la otra mitad de la sociedad. Ésta es nuestra asignatura pendiente. |
Cerca de once millones de personas en España se encuentran comprendidas en la franja de edad de entre 45 y 65 años. Y, de ellas, más de un 50% son mujeres. Éstas presentan una tasa de enfermedades crónicas mayor que la de los hombres, al tiempo que perciben que su estado de salud es peor que el de los hombres. Son algunas de las conclusiones que reseña el segundo Informe sobre Salud y Género, del Ministerio de Sanidad.

