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Ignacio Ramonet, Escritor, Ensayista y Director de "Le Monde Diplomatique" (14/05/2008)

«La cooperativa respeta la dignidad de la persona y su inteligencia»
«Es mucho más satisfactorio participar en una sociedad gestionada de forma democrática que en una empresa convencional»

Ignacio Ramonet, escritor, ensayista y director de "Le Monde Diplomatique"Ignacio Ramonet (1964, Pontevedra) es doctor en Semiología e Historia de la Cultura y catedrático de Teoría de la Comunicación en la Universidad Denis-Diderot. Desde 1999, es director de Le Monde Diplomatique. Ha publicado una veintena de libros, la mayoría traducidos a muchos idiomas, y es un referente mundial de los movimientos de izquierdas.

-Usted es uno de los impulsores del Foro Social Mundial, ¿no se encuentra el Foro encallado, después de cinco ediciones? ¿Acaso le falta una vertiente más innovadora y unir fuerzas para lograr objetivos concretos?

-El Foro Social ha sido muy importante porque ha permitido a personalidades, grupos y asociaciones de muchos sectores sociales encontrarse, lo que les han enriquecido mutuamente. Pero el momento ya no es el mismo que hace seis años. La crisis del Foro no se debe a que no haya propuestas, sino a que ya no es el lugar de las propuestas. Actualmente, muchas de las ideas del Foro se están llevando a cabo en la realidad. Hoy existen en el mundo, sobre todo en América Latina, una serie de territorios que son auténticos laboratorios sociales. Lo que está pasando en Venezuela, lo que sucede en Bolivia son cosas totalmente impensables hace unos años, o lo que está ocurriendo en Brasil, Ecuador o en Argentina, con el movimiento cooperativista recuperando las fábricas abandonadas por sus patrones. Por consiguiente, ya no es indispensable reunirse en un foro para pensar. El movimiento alterglobalizador no necesita hacer un foro, sino ir a Bolivia o Venezuela y ver lo que está pasando.

-¿Qué papel puede ejercer el cooperativismo en este proceso de cambio social?

-El cooperativismo, con su cultura de solidaridad y asociación, con su cultura emprendedora, tiene un lugar importante en este movimiento. De hecho, en América Latina, el cooperativismo es una realidad muy actual que al mismo tiempo cuenta con una gran tradición, en particular el cooperativismo rural. Pero es que además el cooperativismo está enraizando en nuevos sectores. Por ejemplo, en lo que llamamos medios comunitarios, que funcionan como cooperativas, es decir, radios comunitarias, periódicos comunitarios, televisiones comunitarias... O, en definitiva, cuando observamos un movimiento como el Movimiento de los Sin Tierra brasileño, descubrimos que viene a ser como una gran cooperativa, con sus unidades de producción, sus universidades, sus propios medios de comunicación, etc. Los principios de igualdad, respeto y democracia interna están funcionando y, todo ello, dentro de un contexto de economía de mercado.

-Hay quien duda de que se pueda gestionar una empresa de forma democrática y con compromiso social, como es la cooperativa, y que permanezca al mismo tiempo competitiva en los mercados actuales...

-La democracia nunca es fácil. Supone decisiones más lentas, discutidas, negociadas, consensuadas. La democracia es una cultura. Pero con ello también se gana, porque lo que se ha perdido con la lentitud al adoptar la decisión se gana luego en la medida que, una vez tomada, todo el mundo asume. Por otra parte, vivimos en sociedades donde todo el mundo está bien informado y ha cursado estudios. Hoy en día, en las sociedades urbanas modernas no existe analfabetos. La mayoría ha hecho estudios secundarios cuando no superiores. Por consiguiente, la idea de dirigir a las personas como si fuesen autómatas que están sólo para obedecer y ejecutar es algo que no me parece satisfactorio desde el punto de vista personal, pero que además no resulta nada funcional. Por lo tanto, la cooperativa respeta la dignidad de la persona y su inteligencia. Al mismo tiempo contribuye a que aquella sea una empresa tan competitiva como la que más. Creo que para cualquiera es mucho más satisfactorio participar en una cooperativa que en una empresa convencional, pese a las dificultades que a veces aquéllas puedan atravesar. Le permite también al trabajador identificarse con el proyecto empresarial de un modo que no puede darse en otra empresa, en donde uno puede sentirse completamente ajeno a su trabajo.

-En su opinión, ¿la crisis hipotecaria representa el comienzo de una crisis económica a gran escala o se trata de una simple turbulencia pasajera?

-Creo que el sistema financiero ha alcanzado un nivel elevado de fragilidad y complejidad y la crisis de las subprimes americanas viene a ser un reflejo de los problemas que pueden surgir del mismo sin que nadie pueda intervenir. Por una parte, tenemos una economía dominante, la de Estados Unidos, muy desequilibrada por un comercio exterior extremadamente descompensado. Es un país que está viviendo a crédito. Por otra, el sistema bancario y financiero ha alcanzado un nivel de complejidad extraordinario que supera la capacidad de los gobiernos. Nos hallamos ante un sistema financiero frágil. Pero eso no significa que se vaya a desbordar mañana, porque todo el mundo tiene interés en que se mantenga.

 

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